47°36′00″N 122°19′00″O
Ayer me di cuenta de la importancia de las ondas wifi, de los ordenadores y de toda la mierda que nos quita la vida real por la digital. Ahora les debo la respiración, las risas estridentes jodiendo a los vecinos, las altas horas de la madrugada y la canción en bucle. Sin teclas y pantalla led nada existiría, nada habría podido existir.
Y aún no me queda claro si eres discípulo de Epicur o solo otro filosofo de calle con manos de poeta y voz de sirena. No sabes desde que te conocí las veces que he vuelto a ver esa película infantil. Pero dile a Ursula que no te quite la voz, si es necesario me pondré escamas por piel y buscaré un cirujano que me dé branquias, pero me rehuso a vivir sin esas cuerdas del interior de tu garganta.
Y quizá juguemos al cuento de la lechera y nos toque recoger los trozos del suelo con pinzas para no cortarnos, pero por el camino las caras de idiota nos sientan bien y prefiero acabar con quemaduras de tercer grado a no ser capaz de recordarte.
Mi móvil me llama idiota por marcar tu reloj bajo el mío y las horas de sueño me preguntan que cuando las voy a querer de vuelta. Y ojalá me pidieses de parar la luna a las 9 de la noche y pagar tarifa plana infinita.
Y el resto de mis canciones también están resentidas, que cuándo pienso volver a cantarlas me reprochan. Pero mi Ipod ya se ha acostumbrado y pulsa al botón de “atrás” el solo al final de los 2 minutos y 2 segundos.
Cómo te sé contar tanto si me limito a hablar yo todas las noches?
Hasta dónde puedo llegar si me das una hora más?
Espero que llegue enero.
Espero que sea frío y no quieras salir a la calle.
Y por favor, que la manta sea lo bastante grande.
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