LOS AÑOS DE NADA
A todos nos llega esa edad en la que dejamos de vivir
para aprender a sobrevivir.
Y enhorabuena por los afortunados que no notan el cambio.
Mi reino por vuestra ignorancia.
Las tartas de cumpleaños son ahora botellas de Whisky un jueves a las 4.
Las Barbies esperan en esquinas oscuras
y los Kens las insultan para ocultar su verdadera sexualidad.
La estática ocupa ahora las horas de los dibujos de la 1,
y en la calle 24 esposan a un gato por asesinato.
Y aún nos dejamos el sueldo en gominolas, si,
pero de las que vende tu vecino el del quinto.
Nadie nos contó que Lala y Po le daban a la anfeta,
y que los prados verdes solo estaban en su cabeza.
Que capullos los guionistas, nos dieron una infancia que ya estaba perdida.
Crecer es una putada si, y no por las arrugas en la cara,
sino por las que llevamos dentro y nos agrietan los huesos.
Pero oye, podría ser peor, no?
Al menos lo contamos, seguimos aquí para quejarnos.
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